Articulada por Asambleas y Organizaciones Vecinales para:
• Exigir la creación de las Comunas previstas en la Constitución
de la Ciudad, que han sido ilegalmente escamoteadas por el Ejecutivo y el
Legislativo.
• Demandar una Gestión Participativa del Presupuesto que garantice
el protagonismo organizado de los vecinos en las Comunas y en la Ciudad.
• Y reclamar un Código Electoral que termine con el monopolio
de los partidos para presentar candidatos, suprima las “listas sábanas”
y adopte a las Comunas como los circuitos para la votación de Legisladores.
Ratificando su Documento Fundador de Agosto de 2002 Declara:
1) Creemos
que la profundidad y persistencia de la crisis que nos aqueja amenaza seriamente
la continuidad de la Argentina como comunidad. Sin embargo, el renacido
protagonismo de muchos argentinos en las calles y plazas del país
constituye una fuerza espiritual y popular que arraiga en las reservas humanas
más valiosas de los argentinos, que las tenemos y muchas.
2) El “que se vayan todos” expresa el hartazgo ciudadano respecto
de una dirigencia y de un modelo que han fracasado; pero también
manifiesta la voluntad nueva que anida en muchísimos argentinos:
“hacernos cargo de nuestro país, antes, durante y después
de los mandatos electorales que demos a nuestros representantes”.
3) En ese sentido el 19 y 20 de Diciembre de 2001 produjo una inflexión
histórica. El movimiento asambleario a que dio origen no sólo
generó a las asambleas populares como fenómeno nuevo, sino
que revitalizó a una serie de organizaciones sociales, económicas
y culturales barriales hasta entonces sin mayor participación política
activa. En lo más profundo implicó una ruptura con el funesto
“no te metás”, actitud evasiva con la que voluntaria
o involuntariamente los argentinos consentimos la ruptura del orden constitucional
o que nuestros representantes vulneraran los compromisos asumidos.
4) La determinación activa de recuperar el poder de decisión
sobre nuestro país plantea una misión histórica que
cumplir en el ámbito político: transformar la estrecha, antigua
y desligitimada democracia política partidocrática y solo
representativa que tenemos desde 1983, en una amplia, moderna y relegitimada
democracia social participativa que, además de la representación,
incluya instrumentos y mecanismos de intervención directa de los
ciudadanos en la formulación de propuestas y en el control de las
autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales.
5) Esto implica sustituir un sistema político de toma de decisiones
cerrado y dominado sólo por los partidos políticos, por un
sistema de decisiones abierto marcado por un fuerte protagonismo de las
asambleas y otras organizaciones libres del pueblo que proyecten democráticamente
hacia el espacio político-público su determinación
y poder. Esta es a nuestro entender la única forma de lograr que
cada gobierno haga lo que propuso y el pueblo votó y que el accionar
de cada gobierno se vaya ajustando dinámicamente a lo que el pueblo
le requiera y necesite que se haga.
6) Nuestra propuesta, entre las muchas que se están gestando en las
entrañas del nuevo movimiento social, es realizar esta ineludible
transformación en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires mediante
cinco líneas de acción complementarias y simultáneas:
a) Llevar la acción fundamental a nuestro territorio: los barrios.
El territorio de la partidocracia son los cenáculos financieros,
las oficinas gerenciales, los despachos públicos y gran parte de
los medios masivos de comunicación. Nuestro territorio como vecinos
son las infinitas casas, plazas y calles de la ciudad, donde nos podemos
reconocer como iguales y acumular las fuerzas suficientes para hacer valer
nuestra voluntad como ciudadanos organizados. Es el territorio local, conocido,
inmediato y controlable, en donde la mayor cantidad de vecinos pueden recuperar
el poder de decisión efectivo sobre el ámbito de “lo
nuestro”, de “lo común” y de “lo público”,
instancia ineludible de ejercitación del poder propio para galvanizar
la determinación de recuperar el poder de decisión sobre el
conjunto del país.
b) En los barrios la batalla fundamental consiste en recuperar el protagonismo
de los vecinos y reconstruir los lazos sociales solidarios con proyección
de poder político. Para hacerlo necesitamos que todos aprendamos
a comprometernos, respetarnos, escucharnos, valorarnos y buscar coincidencias
entre nosotros construyendo organizaciones horizontales abiertas y participativas,
y redes de organizaciones. El sectarismo, el dogmatismo, el centralismo
y el verticalismo no deben existir en nuestro territorio. Creemos que sólo
así conseguiremos recuperar el poder de los gobernados frente al
poder de los gobernantes.
c) Asegurar infinitas victorias pequeñas. Hay que avanzar efectivamente
en la construcción de estas redes de vecinos organizados en los barrios,
dando y ganando batallas que signifiquen beneficios concretos para los vecinos,
de manera que las autoridades de todo tipo con incidencia en nuestros barrios
hagan lo que los vecinos necesitan que se haga y no lo que ellos quieran.
Cada espacio de la vida barrial en el que logremos imponer la voluntad del
pueblo para satisfacer sus necesidades –extender la prevención
sanitaria a la totalidad del barrio, lograr que una fábrica comience
a producir nuevamente, habilitar un espacio público verde en lugar
de ser entregado para millonarios negocios inmobiliarios, generar sistemas
de intercambio de bienes y servicios nuevos, asegurar la protección
frente al delito, etc.– será un espacio en el que la vieja
dirigencia tendrá que irse o subordinarse a lo que el pueblo quiere,
que es lo que buscamos. Pero, además, será un espacio concreto
en el que habremos empezado a reconstruir ya la Educación, la Salud,
la Justicia y el Trabajo en la Ciudad de Buenos Aires y en la Argentina
que queremos.
d) Acciones conjuntas coordinadas y articuladas. Este accionar debe ser
libre en el ámbito de cada barrio de acuerdo con lo que las asambleas
y organizaciones de vecinos decidan hacer horizontalmente, pero para reforzar
la recuperación de nuestro poder barrial autónomo debemos
articularnos y apoyarnos mutuamente en acciones conjuntas cada vez más
amplias y extendidas de propuestas, exigencias, control y autogestión.
De esa forma podremos hacer valer la voluntad soberana y directa del pueblo
sobre los gobernantes de la ciudad y los poderes concentrados a quienes
habitualmente benefician. Creemos que la coordinación y articulación
de acciones debe asumir la forma de una red en la que cada organización
es autónoma, pero coincide con otras en la ejecución de acciones
conjuntas; nos oponemos a toda dirección centralizada que se imponga
a las organizaciones.
e) Consolidar el poder de los vecinos. Para asegurar el Gobierno de los
Barrios por los Vecinos consolidando su participación directa en
la toma de decisiones, debemos obtener nuevas estructuras jurídicas
que convaliden el poder que está asumiendo el pueblo de la Ciudad
de Buenos Aires. Por esto debemos luchar para que se creen las Comunas previstas
en la Constitución de la Ciudad, sancionando una ley que en su diseño
respete la identidad de los barrios, desconcentre el poder estatal y legalice
el poder de los vecinos en cada barrio; se defina una Gestión Participativa
del Presupuesto que en el marco de las Comunas permita a los ciudadanos
decidir sobre la utilización del cien por ciento del Presupuesto
de la Ciudad de Buenos Aires; y se establezca un Código Electoral
que termine con el monopolio de los partidos para presentar candidatos,
suprima las “listas sábanas” y adopte a las Comunas como
los circuitos para la votación de Legisladores.
7) Estamos
frente a una operación propia de la corporación política
partidaria que, como siempre, responde más a sus intereses que al
interés del pueblo: el proceso electoral en curso. En lugar de irse
ellos, nos convocan a participar, pero buscando que otra vez nos vayamos
nosotros. Es la operación de salvataje de un “cartel político”
en descomposición, que nada tiene que ver con la voluntad de cambio
que ha renacido en el pueblo argentino. De hecho, la mayoría de los
argentinos no desea votar ningún candidato o, si está dispuesto
a hacerlo, lo toma como una actividad en la que deposita poca o ninguna
esperanza. Pero se lo presenta como la única forma de canalizar la
acción política; ahí radica su engaño y su peligrosidad.
8) Por ello, nuestra propuesta no apunta a construir una oferta electoral
para la elección presidencial en curso, ni para la elección
de Jefe de Gobierno y de Legisladores que vendrá después.
Creemos que antes de involucrarnos en la elección de autoridades
locales debemos forzar una fuerte descentralización en la organización
del Estado porteño en los barrios de la ciudad, mediante las Comunas;
y una decisiva transferencia de poder desde los aparatos políticos
partidarios concentrados hacia los vecinos autoorganizados, por medio de
un Código Electoral diferente.
9) En la convicción de que este proceso electoral en curso no es
el único ni el mejor modo de hacer política hoy en la Argentina,
proponemos concentrar la voluntad de cambio de los ciudadanos en construir
poderes barriales independientes y libres de todo aparateo y maniobra política
partidaria. Si logramos avanzar en la construcción de un poder barrial
de los vecinos, autónomo, horizontal, solidario y determinado a imponer
a los gobernantes actuales y a cualquiera otro que venga, la voluntad de
cambio en cada uno de nuestros barrios, habremos dado el paso fundamental
para empezar a construir en la Ciudad de Buenos Aires, la Argentina que
queremos; una Argentina hecha para que su pueblo sea feliz y no para que
el capital haga con ella lo que conviene a sus intereses, utilizando a sus
empleados políticos para lograrlo.
10) Nuestra invitación a todas las Organizaciones Vecinales y Asambleas
de la Ciudad de Buenos Aires es a articularnos horizontalmente en una red
que jerarquice la importancia de la construcción de poder local,
dándole al mismo el valor estratégico que tiene como punto
de arranque para recuperar la soberanía política ciudadana
perdida, para poder después sobre ella sostener la recuperación
de la soberanía nacional también perdida. En síntesis,
nuestro deseo es poder discutir, mejorar y llevar adelante estas ideas y
propuestas encontrándonos en una nueva forma de acción política
y de construcción de poder.
Los
vecinos reclaman la ley de comunas
|
| |
|
| Arevalo
1480 PB "2" (C1414CQD) |
|
| |
| |
| Requerimientos:
Internet Explorer 4.0 o Superior / Resolución de 800x600 Píxeles. Copyright 2002 - Pagina diseñada por ES, Consultora SD Networks |